IV Desarrollo Económico: Apertura a la Globalización (1990-2000)

lunes, 2 de noviembre de 2009
La serie de medidas económicas llevadas a cabo en la República Argentina a principios de la década del `90 tuvieron como principales objetivos detener las altas tasas de inflación y crear las condiciones necesarias para la recuperación de los niveles de inversión y producto. En este sentido, la política de liberalización comercial fue uno de los instrumentos básicos del programa de estabilización que significó un nuevo esquema de inserción de la economía en el comercio internacional.
Las reformas económicas de esta década se han basado en la privatización de los servicios públicos y en la apertura de la economía. En 1991, el ministro de economía Domingo Cavallo recurrió a la paridad del peso argentino con el dólar estadounidense (Ley de Convertibilidad) debido en parte a la acuciante inflación que sufrió el país a fines de los 80´. Por otro lado, se eliminaron las restricciones cuantitativas con excepción de los vehículos automotores para los cuales se establecieron cupos de importación. Se aprueba un régimen de importación temporaria y se firma el tratado de constitución del MERCOSUR, que establecía, entre otras disposiciones, alcanzar un arancel intra-zona de 0% en cuatro años. En 1995, a partir de la Unión Aduanera, se instala el Arancel Externo Común del bloque, el cual lleva la protección nominal promedio a 10,2%, en tanto que el arancel dentro del bloque pasa a ser de 0% con excepciones de algunos sectores que, por ser considerados sensibles, tuvieron un régimen especial de adecuación (química y petroquímica, siderurgia, papel, calzado, etc.).
La contrapartida de estas disminuciones, dado el aumento de las exportaciones y con servicios financieros crecientes, se encuentra en el ajuste del nivel de importaciones como proporción del PBI. Puede notarse que las variaciones en el período 1999-2000 fueron más fuertes que la del año 1995. Mientras los servicios financieros se mantuvieron crecientes en toda la década, los ingresos de capitales cayeron notablemente en 1995 en tanto que las exportaciones aumentaron significativamente. Hacia 1999-2000, estos movimientos se repiten pero de manera más pronunciada en el caso de los ingresos de capitales y, con exportaciones relativamente estables (respecto del año 1998), la reducción de las importaciones resultó más fuerte. Puede notarse además que en 1999 los términos de intercambio fueron desfavorables para la economía doméstica lo cual derivó en una pérdida de ingresos por dicha causa (alrededor de U$S 934 millones).
Los recurrentes problemas de este modelo noventista determinaron una recesión desde 1998 que estalló a finales de 2001, y terminaron por provocar el fin de la Ley de Convertibilidad monetaria con importantes secuelas de crisis económica, política y social. Una de las más notables, luego de una corrida bancaria que desestabilizó al sistema financiero, fue la restricción a la extración de dinero en efectivo de fuentes bancarias (medida que se conoció como Corralito). En 2002, en parte por la devaluación que adoptó el país luego del default de la Deuda Externa (pública y privada) casi el 60% de la población pasó a ser pobre en términos de sus ingresos económicos y el producto bruto interno a precios corrientes de 268.697 millones de dólares en 2001 se redujo casi un 64% a fines de 2002. En el periodo recesivo y posterior crisis (junio de 1998 a 2002 inclusive), éste sufrió una perdida del 19,5% acumulada, registrándose el mayor descenso en el último año de la crisis con un decrecimiento del 10,9%. Una de las principales secuelas que dejó la crisis de 2001 fue el aumento de la inequidad en la distribución de la riqueza en comparación con los demás países de América Latina. A nivel nacional la pobreza alcanzó al 57,5% de la población, la indigencia al 27,5% y la desocupación al 21,5%, todos niveles récord para el país.

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